domingo, 14 de septiembre de 2008

seducción...


Recorrer lenta y pausadamente con la punta de mis dedos tu piel. Bajando desde tu cuello, hasta tus pechos. Acariciarlos, rodearlos, atrapar tus pezones. Sigo mi camino, llego a tu estomago, tu cintura...

Me detengo en tu cintura, juego en ella; es electrizante sentir cómo reaccionas, cómo respondes a mis caricias. Tu respiración aumenta.

Tu cadera es otro lugar para jugar, para recrearme; tu piel se eriza. Bajo por tus muslos, tensos, tersos, y lentamente, subo por tu entrepierna...

Te rozo casi con la punta de mis dedos, llego hasta ese sublime lugar... Siento como tiemblas deseosa de placer, mi cuerpo también lo hace, sin embargo continuo.

Cruzo ese pequeño y exquisito lugar, te robo un suspiro. De nuevo tu cintura es un fabuloso lugar para jugar. Llego a tus pechos, sólo los rodeo, y voy a tu cuello: el lugar donde comencé.

Tu rostro y tu respiración te delatan. Abres tus ojos, yo sonrío. Me dirijo a tu boca y la beso.

Otro momento que se suma a los que ya han sido, y a los que vendran.

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